La conversión de automóviles al uso de gas natural vehicular (GNV) en Perú ha mostrado un marcado descenso durante los primeros meses del 2025, según cifras oficiales de Infogas.

Al cierre del primer trimestre, solo se registraron 10.255 vehículos convertidos, lo que representa una disminución del 13,3% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta caída se evidencia principalmente en Lima y Callao, donde las conversiones sumaron 9.274 unidades, retrocediendo 13,6% en tasa anual, mientras que en el resto del país la conversión disminuyó un 10,4%, alcanzando apenas 981 vehículos.

Según un informe de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), este fenómeno se produce en un contexto donde, a pesar de la baja en la capital y el puerto, provincias fuera del eje Lima-Callao muestran una mayor participación en la conversión a GNV. En el primer trimestre de 2025, estas regiones alcanzaron un 9,6% de participación, superior a años anteriores. Sin embargo, la proporción de conversiones en la capital sigue siendo abrumadora con un 94,7%, mientras que en provincias solo llega a 5,3%.

El parque de vehículos que consumen gas natural alcanzó las 344.085 unidades al cierre del primer trimestre del año, incrementándose un 7,5% respecto al mismo periodo del 2024. La mayoría de estos vehículos corresponden a livianos, con un 96,3% del total, seguidos por minibuses (1,9%), ómnibus (1,1%), trimotos (0,6%), camiones (0,01%) y una mínima cantidad de otros vehículos.

Al cierre de marzo de 2025, se registraron 345 estaciones de carga de GNV, con un avance del 1,5% respecto al año anterior, de las cuales el 85,8% se encuentran en Lima y Callao. En contraste, el interior del país concentra solo el 14,2% de estas estaciones, evidenciando un limitado acceso en provincias. Los talleres para la conversión totalizaron 296, cifra que se mantiene ligeramente por debajo de la registrada en el primer trimestre de 2024.

La reducción en la conversión de vehículos a GNV se debe a diversos motivos, según la AAP. Entre ellos, el aumento de los precios de la gasolina, que inicialmente impulsó el interés en el gas natural, ha disminuido en intensidad, afectando el ritmo de conversiones. Además, la ausencia de una política integral y sostenida por parte del Estado limita el crecimiento. La falta de una descentralización efectiva para llevar el servicio a más departamentos y la carencia de incentivos claros también contribuyen a esta tendencia negativa. Otros obstáculos incluyen la percepción errónea de los propietarios sobre la conversión, y los impuestos que encarecen la importación y transformación de vehículos a GNV, lo que desincentiva la masificación de este combustible más económico y ecológico.

Se sugiere que el gobierno impulse incentivos para la instalación de gasocentros y campañas educativas para desmitificar ideas erróneas sobre el GNV. Asimismo, es importante promover que las flotas estatales y el transporte público migren al gas natural, contribuyendo a una mayor demanda y reducción de emisiones. Finalmente, la construcción de una red amplia y accesible de distribución y estaciones de servicio es clave para consolidar el uso del GNV como alternativa viable y sostenible en el país.