Los fabricantes someten sus vehículos a impactos controlados, simulaciones y pruebas con maniquíes equipados con sensores para detectar fallas estructurales y reducir el riesgo de lesiones en accidentes.

La seguridad de un automóvil comienza mucho antes de que llegue a las calles. Para desarrollar vehículos capaces de proteger a sus ocupantes, los fabricantes realizan pruebas de choque, simulaciones computacionales y diferentes ensayos de resistencia que permiten analizar cómo responde cada componente ante un accidente.

Durante una visita a las instalaciones de Chery en Wuhu, China, fue posible conocer parte del proceso utilizado para evaluar el comportamiento de sus vehículos y detectar posibles puntos débiles antes de que los modelos lleguen al mercado.

¿Qué se analiza en un test de choque?

Las pruebas de impacto buscan reproducir diferentes escenarios que pueden ocurrir durante un accidente. Los vehículos pueden ser sometidos a colisiones frontales, laterales y otros tipos de impactos contra estructuras diseñadas específicamente para estos ensayos.

En algunas pruebas, los autos son desplazados a velocidades cercanas a los 60 km/h para analizar las consecuencias del impacto sobre el vehículo y sus ocupantes.

Los ingenieros estudian principalmente el comportamiento del chasis, la carrocería y las estructuras de absorción de energía, además de observar qué zonas del habitáculo pueden deformarse durante la colisión.

El objetivo es identificar posibles debilidades y realizar modificaciones que permitan mejorar la protección de los pasajeros.

Airbags, cinturones y sistemas de seguridad también son evaluados

El impacto no es lo único que se analiza. Durante las pruebas también se verifica el funcionamiento de elementos como los airbags y cinturones de seguridad, fundamentales para reducir las lesiones de los ocupantes.

Los ingenieros pueden determinar si las bolsas de aire se despliegan en el momento adecuado y con la intensidad necesaria, además de analizar la interacción entre estos sistemas y los pasajeros.

También se evalúan tecnologías de seguridad activa y de emergencia para comprobar su respuesta ante diferentes situaciones.

Los autos no son los únicos protagonistas

Para conocer las consecuencias que podría sufrir una persona durante una colisión, los fabricantes utilizan maniquíes antropomórficos instrumentados.

Estos modelos incorporan sensores capaces de registrar diferentes parámetros durante el impacto. La información permite analizar las fuerzas que reciben zonas específicas del cuerpo, como la cabeza, el tórax y las extremidades.

De esta manera, los ingenieros pueden determinar qué elementos del vehículo requieren modificaciones para reducir el riesgo de lesiones.

¿Qué ocurre con los vidrios y el interior?

Incluso componentes que pueden parecer secundarios forman parte del análisis. Los especialistas estudian, por ejemplo, cómo se rompen los vidrios y qué consecuencias pueden generar sus fragmentos durante una colisión.

También se observa el comportamiento de diferentes elementos del interior y la forma en que pueden interactuar con los ocupantes durante un impacto.

Toda esta información permite realizar ajustes en materiales, estructuras y sistemas de seguridad.

Las simulaciones también ayudan a desarrollar autos más seguros

Los fabricantes combinan las pruebas físicas con simulaciones computacionales, que permiten estudiar numerosos escenarios sin necesidad de destruir constantemente vehículos completos.

Según Chery, sus simulaciones pueden alcanzar hasta un 95% de precisión, lo que permite anticipar el comportamiento de diferentes componentes y optimizar los diseños antes de realizar las pruebas físicas.

Sin embargo, los ensayos reales siguen siendo fundamentales para comprobar que las predicciones realizadas por computadora coincidan con el comportamiento del vehículo ante un impacto.

¿Por qué son importantes los test de choque?

Cada prueba aporta información que puede utilizarse para mejorar la seguridad de los vehículos. El objetivo final es que la estructura absorba parte de la energía de la colisión y que los sistemas de protección reduzcan las fuerzas que llegan a los ocupantes.

Por ello, detrás de cada automóvil moderno existe un proceso de desarrollo que combina ingeniería, simulaciones, pruebas destructivas y análisis de datos para conseguir vehículos cada vez más seguros.