El gremio señaló que las emisiones del transporte terrestre podrían alcanzar las 45 MtCO₂e hacia 2030 y planteó acelerar la renovación vehicular, el transporte masivo, los combustibles más limpios y la electromovilidad.

“La transformación del transporte terrestre debe convertirse en una prioridad para el país debido a su impacto ambiental, económico y social”, señaló Ellioth Tarazona, gerente de Asuntos Técnicos, Regulatorios y de Sostenibilidad de la Asociación Automotriz del Perú (AAP), durante su participación en Perú Sostenible 2026. En esa línea, sostuvo que “la movilidad impacta en la seguridad, la salud pública, la productividad y la calidad de vida de la población”.

Este desafío cobra mayor relevancia si se considera la dimensión y antigüedad del parque automotor peruano. Actualmente, supera los 7,5 millones de vehículos, entre livianos, pesados y vehículos menores, además los dos primeros grupos registran una antigüedad promedio de 14,5 años.

Uno de los principales retos está en las emisiones. Según las estimaciones presentadas por la AAP, el transporte terrestre generó alrededor de 31 millones de toneladas de CO₂ equivalente en 2025 y, de mantenerse la tendencia, podría alcanzar las 45 millones en el 2030. Frente a este escenario, Tarazona advirtió que “nuestro país no cumplirá los compromisos de reducción de GEI comprometidos en el Acuerdo de París” si no se adoptan medidas más contundentes. Perú elevó en 2020 a 40% su compromiso de reducción de gases de efecto invernadero hacia el 2030.

A ello se suma la contaminación local. La presentación señala que el material particulado PM2.5 ocasiona más de 10 mil muertes al año en Lima y Callao y que el parque automotor representa una de sus principales fuentes, especialmente por la circulación de buses y camiones diésel antiguos. “Los efectos del calentamiento global se intensifican en el mundo, se deben adoptar medidas más contundentes de reducción de GEI”, afirmó Tarazona.

Ante esta situación, la AAP planteó avanzar simultáneamente en la renovación del parque automotor y chatarreo vehicular, el fortalecimiento del transporte masivo, la expansión del gas natural, el uso de combustibles más limpios y la promoción de vehículos híbridos y eléctricos. Asimismo, destacó la necesidad de incorporar el potencial del etanol y los biocombustibles dentro de las estrategias de mitigación del transporte terrestre, aspecto que, según la presentación, no ha sido suficientemente considerado en las medidas planteadas para las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional.