El tráfico de camiones aumenta debido a una mayor demanda logística. En los últimos años hubo un importante repunte esta modalidad de transporte. Sin embargo, se hace necesario que esta motorización cumpla con marcos internacionales ambientales. Además, la infraestructura es un elemento imprescindible para este transporte.
¿Qué son los camiones y qué tipos existen?
Los camiones son grandes vehículos motorizados que se usan en transporte y logística. Se trata de una respuesta técnica al problema de enviar grandes cargas de un punto a otro del mapa cuando el resto de medios se ven incapaces.
Cómo de grandes sean depende de la normativa de cada país. Algunos consideran ‘camión’ a los vehículos de carga por encima de los 3.500 kg. Otros llegan a aceptar como ‘mega-camiones’ a vehículos de 25,25 metros de longitud y hasta 60 toneladas; e incluso duotráilers de 13,6 metros cada uno y 70 toneladas.
La mayoría de los camiones aún dependen de combustibles fósiles para su desplazamiento. Sin embargo, la densidad energética de las baterías ya ha logrado la comercialización de camiones eléctricos. Y, durante el periodo de transición y abaratamiento, es posible que surjan alternativas de hidrógeno.
¿Qué tan eficientes son los camiones?
Para medir la eficiencia se miden tanto las emisiones como el consumo de energía de un vehículo al transportar un kilogramo a lo largo de un kilómetro. El transporte en camión es mucho más eficiente que el aéreo, pero menos que el tren eléctrico o el barco de gran tamaño. La gran ventaja de esta modalidad es el envío de cantidades ‘pequeñas’ (un contenedor) y poder alcanzar núcleos urbanos dispersos que no tengan acceso marítimo o ferroviario.
¿Qué infraestructura vial que necesitan los camiones?
El tráfico de camiones para satisfacer las necesidades logísticas requiere de carreteras asfaltadas. Especialmente cuando tienen determinado tamaño. Con camiones de 3,5 toneladas, prácticamente cualquier infraestructura vial es adecuada. Para camiones de gran tonelaje, la vía ha de estar adaptada a las tensiones que surgen cuando estos vehículos aceleran o frenan.