Siempre ha sido difícil ser el hermano menor, especialmente en la familia Porsche. El Cayman siempre fue un deportivo excelente, pero su hermano mayor, el 911, se llevó históricamente todo el protagonismo.

Sin embargo, en 2015, la marca alemana decidió darle mayor relevancia a su coupé de motor central y presentó al mundo su variante más extrema hasta ese momento: el Cayman GT4.

El GT4 fue el primer Cayman en portar la famosa insignia GT. Pero, ¿qué tenía este auto para ser digno de llevarla? El nuevo deportivo de Stuttgart dejó atrás el motor 3.4 litros flat-six atmosférico de los Cayman S y GTS, y lo reemplazó por un motor de 3.8 litros derivado del 911 Carrera S. Este entregaba 385 caballos de fuerza y 420 Nm de torque. A diferencia de su hermano mayor, el GT4 no montaba el motor en la parte trasera, sino en posición central, lo que le otorgaba un balance dinámico casi perfecto al conducir.

A ello se sumaban una suspensión y frenos derivados del 911 GT3, un alerón y parachoques específicos diseñados para generar carga aerodinámica en las cuatro ruedas, y, quizá lo más especial, una caja manual de seis velocidades. El GT4 no ofrecía la opción de transmisión PDK, reforzando así su carácter purista y orientado al disfrute del conductor.

A pesar de todo su enfoque deportivo, el GT4 seguía siendo un auto perfectamente usable en la ciudad y en el día a día. La configuración de su suspensión no era tan radical como la del 911 GT3, lo que hacía que la conducción resultara más amigable en pistas urbanas como las de Lima. Además, al contar con un motor en posición central, este deportivo ofrecía una ventaja poco común en su categoría: disponía de dos maleteros, uno en la parte delantera y otro en la trasera, lo que añadía un toque de practicidad a su carácter purista.

El rendimiento y la usabilidad de este auto no son las únicas cualidades que lo hacen especial. El GT4, al haber sido producido durante un periodo limitado, se ha convertido en una pieza muy atractiva para los coleccionistas. Desde su lanzamiento hace ya 10 años, el modelo ha mantenido notablemente su valor en el mercado, y, si tomamos como referencia otros Porsche GT de la misma época, todo indica que su cotización seguirá aumentando con el paso de los años.

Al Perú llegaron muy pocas unidades, y esta es una de ellas. Su exterior luce un clásico color “Carrera White”, complementado con detalles en fibra de carbono y adhesivos personalizados. En el interior, encontramos una atractiva combinación de cuero negro, Alcántara, insertos en fibra de carbono y costuras en rojo, elementos que realzan el espíritu deportivo del GT4 y transmiten la esencia de un verdadero Porsche de la división GT.

En mi opinión, el GT4 no es solo uno de los mejores deportivos que ha creado Porsche, sino también uno de los mejores que se han fabricado en la historia del automóvil. Un verdadero futuro clásico.