Según una nota de CNN, es muy probable que en esta década las productoras chinas vayan no solo a vender sus vehículos en el territorio americano, si no, llegar a construir fábricas para su producción. Las compañías automotrices del continente asiático han sido frenadas por años por los altos aranceles y los constantes roces hostiles que se crean en las relaciones con Estados Unidos, lo cual limita el comercio entre ellos.

Es un hecho que las compañías automotrices chinas son una de las más grandes fabricadoras y exportadoras de vehículos en el mundo, pero EE.UU. siempre le ha puesto trabas para que sus productos no lleguen a su territorio. Varios expertos advierten que cambiará este panorama en 5 o 10 años.

Existe un arancel del 100% para los autos chinos que llegan al país americano, siendo una tasa muy alta para una importación. Ante ello, el presidente Donald Trump declaró el mes pasado en el Economy Club de Detroit sobre esta situación: “Si ellos quieren venir y construir la planta y contratarte a ti, y a tus amigos y vecinos, eso es genial. Me encanta eso… Dejen que China venga”.

Frente a estas declaraciones, la prensa americana consultó con un funcionario de la Casa Blanca sobre la posibilidad de que los fabricantes de automóviles chinos ingresen al mercado estadounidense. “La administración apoya toda inversión en los Estados Unidos siempre y cuando no se comprometa nuestra seguridad nacional y económica”.

Esta posibilidad permitirá una mejor competencia en el mercado estadounidense, siendo el mercado de autos eléctricos el más beneficiado por lo que se reducirían sus precios. Por otro lado, el impacto de la llegada de vehículos chinos a EE.UU. podría afectar a casi 1 millón de personas que trabajan en las compañías automotrices que actualmente se encuentran en el país norteamericano.