Las olas de calor asociadas al cambio climático comienzan a generar preocupación en el sector automotriz, especialmente en relación con el rendimiento de los autos eléctricos más antiguos. 🚗🔋

Diversos estudios indican que los vehículos eléctricos fabricados antes de 2018 pueden perder hasta un 44% de su autonomía cuando operan bajo temperaturas extremas, lo que plantea nuevos desafíos para la movilidad sostenible en regiones cálidas.

El calor reduce la autonomía de las baterías

Un estudio realizado en 2025 reveló que los autos eléctricos producidos antes de 2018 sufren una reducción significativa de autonomía cuando las temperaturas se sitúan entre 32 °C y 44 °C.

Los especialistas explican que el calor altera las reacciones químicas internas de las baterías, lo que puede provocar:

  • Menor eficiencia energética
  • Mayor degradación de los componentes
  • Reducción de la vida útil del sistema de almacenamiento

Desde Polestar, fabricante de vehículos eléctricos, señalaron que las altas temperaturas pueden provocar reacciones indeseadas en las celdas de la batería, afectando su rendimiento a largo plazo.

Diferencias entre baterías antiguas y modernas

Un análisis de la Universidad de Michigan comparó el comportamiento de baterías de distintas generaciones bajo escenarios de calentamiento global.

Los resultados muestran una clara diferencia tecnológica:

  • Baterías fabricadas entre 2010 y 2018: podrían perder hasta 30% de vida útil si la temperatura global aumenta 2 °C.
  • Baterías producidas entre 2019 y 2023: sufrirían una reducción promedio de solo 3%, con un máximo estimado del 10%.

Este avance se debe a mejoras en:

  • Materiales de las baterías
  • Sistemas de gestión térmica
  • Software de control energético

Impacto en el mercado de autos eléctricos usados

La degradación de las baterías también afecta el valor de reventa de los vehículos eléctricos.

Muchos compradores muestran reticencia a adquirir autos eléctricos usados, especialmente en regiones donde los veranos son muy intensos, debido a preocupaciones sobre:

  • Menor autonomía
  • Posibles costes de reemplazo de batería
  • Durabilidad del vehículo

El cambio climático también desafía la movilidad eléctrica

El contexto climático también influye en el debate. Según el programa Copernicus, 2025 fue el tercer año más cálido registrado, con una temperatura global 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.

Al mismo tiempo, el mercado sigue creciendo. De acuerdo con la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), en diciembre de 2025 los autos eléctricos superaron por primera vez a los de gasolina en ventas dentro de la Unión Europea, mientras que las matriculaciones de vehículos a gasolina cayeron 18,7%.

Innovación y desafíos globales

Los investigadores también advierten que los resultados pueden variar según la región. Modelos analizados como el Tesla Model 3 y el Volkswagen ID.3 cuentan con tecnologías avanzadas que no siempre están disponibles en todos los mercados.

En regiones como India o África subsahariana, donde los vehículos y tecnologías pueden ser distintos, el impacto del calor podría ser más severo.

El futuro de la movilidad eléctrica dependerá de avances en:

  • Nuevos materiales para baterías
  • Sistemas de refrigeración más eficientes
  • Mejores gestores de energía

En un planeta cada vez más cálido, la innovación tecnológica será clave para garantizar la fiabilidad de los autos eléctricos y acelerar la transición hacia un transporte más sostenible.