La automatización en la industria automotriz da un nuevo paso con CyberOne, el robot humanoide desarrollado por Xiaomi, que ya participa en la fabricación de vehículos eléctricos dentro de las plantas de la compañía en China. Gracias a una precisión del 98% y la capacidad de adaptarse a diferentes tareas, el androide colabora en una línea de producción que ensambla un automóvil cada 76 segundos.

Aunque todavía trabaja bajo supervisión humana, CyberOne representa uno de los avances más importantes en el uso de robots humanoides dentro de fábricas automotrices.

CyberOne ya trabaja en la producción de vehículos eléctricos

Presentado oficialmente en agosto de 2022, CyberOne ha evolucionado de un prototipo tecnológico a un operario capaz de ejecutar tareas complejas dentro de una línea de ensamblaje.

Según Xiaomi, el robot puede:

  • Separar y organizar paneles laterales de consolas centrales.
  • Manipular piezas de distintas formas y tamaños.
  • Colocar tuercas en vehículos eléctricos.
  • Clasificar componentes de manera autónoma.
  • Transportar cajas con piezas.
  • Manipular teléfonos móviles y tomar fotografías durante procesos de inspección.

Su principal fortaleza es la capacidad para trabajar con componentes irregulares o flexibles sin perder precisión.

Sensores inteligentes para adaptarse en tiempo real

CyberOne combina sensores táctiles de alta precisión con algoritmos de inteligencia artificial que ajustan automáticamente la fuerza aplicada durante cada movimiento.

Gracias a este sistema, el robot puede:

  • Detectar cambios en la posición de una pieza.
  • Modificar la presión de agarre en tiempo real.
  • Corregir la trayectoria de sus brazos.
  • Continuar trabajando sin detener la línea de producción ante pequeñas variaciones del entorno.

Esta capacidad de adaptación representa uno de los principales desafíos de la robótica industrial y acerca a los humanoides a un desempeño similar al de un operario especializado.

Un 98% de precisión en la línea de montaje

Actualmente, CyberOne participa en la fabricación de los modelos Xiaomi SU7 y Xiaomi YU7.

Durante las pruebas, el robot logró alcanzar una tasa de acierto del 98% en la instalación de tuercas, una mejora significativa frente al 90,2% registrado durante las primeras fases del proyecto.

Esto significa que el margen de error se redujo de aproximadamente diez fallos por cada cien operaciones a solo dos, un nivel que ya permite su incorporación en procesos reales de producción.

Un auto ensamblado cada 76 segundos

La eficiencia del sistema permite mantener el ritmo de fabricación sin afectar el trabajo del resto de la línea.

Según Xiaomi, CyberOne contribuye a una producción donde se completa un vehículo cada 76 segundos, participando en operaciones como:

  • Manipulación de paneles laterales.
  • Organización de piezas.
  • Colocación de componentes.
  • Transporte de materiales.

En otras tareas, como el manejo de paneles y cajas, el nivel de precisión se mantiene alrededor del 90%, cifras que continúan mejorando conforme avanza el aprendizaje del sistema.

La automatización aún necesita supervisión humana

A pesar de sus avances, CyberOne todavía no opera de forma completamente independiente.

El robot requiere supervisión remota para resolver situaciones que escapan a los escenarios previstos por sus algoritmos. Además, actualmente solo realiza tareas específicas dentro de la cadena de montaje.

Uno de los próximos retos para Xiaomi será coordinar el trabajo simultáneo de varios robots humanoides sin afectar el ritmo de producción.

Xiaomi apuesta por ampliar el uso de robots

La compañía anunció que durante los próximos cinco años buscará reemplazar determinados procesos manuales por sistemas robóticos, aunque no ha precisado cuántos puestos podrían automatizarse ni qué funciones serán sustituidas primero.

Este movimiento sigue una tendencia que también impulsan fabricantes como Renault y General Motors, que ya utilizan robots colaborativos en distintas etapas de la producción automotriz.

La incorporación de CyberOne demuestra que los robots humanoides comienzan a desempeñar un papel cada vez más relevante en las fábricas modernas, donde la precisión, la velocidad y la capacidad de adaptación serán claves para la evolución de la industria automotriz.