La seguridad vial continúa siendo un desafío en el Perú. Durante 2025, 3.455 personas fallecieron en accidentes de tránsito, equivalente a más de nueve víctimas al día, según cifras de la Policía Nacional del Perú.

Ante este escenario, adoptar hábitos de conducción responsable resulta fundamental para reducir riesgos, especialmente durante la noche, cuando la visibilidad disminuye y determinadas condiciones pueden dificultar la percepción de obstáculos y otros vehículos.

1. Adecúa la velocidad a las condiciones de la vía

Por la noche, respetar el límite máximo de velocidad no siempre es suficiente. La velocidad también debe adaptarse a la visibilidad disponible, el estado de la vía y las condiciones del entorno.

En tramos poco iluminados, curvas, carreteras desconocidas o zonas donde pueden aparecer obstáculos, reducir la velocidad permite contar con mayor tiempo y distancia para reaccionar y detener el vehículo si fuera necesario.

2. Utiliza correctamente las luces

Las luces altas permiten ampliar el campo de visión en carreteras oscuras, pero pueden deslumbrar a otros conductores. Por ello, deben cambiarse a luces bajas cuando se aproxima un vehículo en sentido contrario o cuando se circula detrás de otro automóvil.

En condiciones de neblina, es preferible utilizar luces bajas y, si el vehículo dispone de ellos, faros antiniebla. Las luces altas pueden reflejarse en las partículas de agua y dificultar aún más la visibilidad.

Las luces también cumplen una función de comunicación. Utilizar las direccionales con anticipación permite advertir a otros conductores sobre cambios de carril, giros y otras maniobras.

3. Evita mirar directamente las luces intensas

El deslumbramiento provocado por los faros de otro vehículo puede afectar temporalmente la visión. Cuando esto ocurra, es recomendable mantener la trayectoria, reducir progresivamente la velocidad y utilizar las marcas de la vía como referencia hasta recuperar una visibilidad adecuada.

También es importante mantener el parabrisas limpio por dentro y por fuera, ya que la suciedad puede incrementar los reflejos y dificultar la visión durante la conducción nocturna.

4. Reconoce las señales de cansancio

La somnolencia es otro factor que puede comprometer la seguridad al volante. Bostezos frecuentes, párpados pesados, dificultad para concentrarse o no recordar con claridad los últimos kilómetros recorridos son señales de alerta.

El cansancio puede afectar la capacidad de reacción y la toma de decisiones antes de que el conductor llegue a quedarse dormido.

Si aparecen estos síntomas, lo más seguro es detenerse en un lugar adecuado y descansar antes de continuar el viaje.

5. Evita las distracciones al volante

Durante la noche es especialmente importante mantener la atención en la vía. Revisar el celular, manipular la pantalla del vehículo o realizar cualquier actividad que desvíe la mirada y la atención supone un riesgo.

Antes de comenzar el recorrido, conviene configurar la ruta, seleccionar la música y realizar los ajustes necesarios. De esta manera, durante el trayecto el conductor puede concentrarse en la vía, detectar posibles obstáculos y anticiparse a situaciones imprevistas.

Conducir de noche exige mayor atención

La conducción nocturna requiere adaptar los hábitos al menor nivel de visibilidad y a factores como el deslumbramiento, la fatiga y las distracciones.

Reducir la velocidad cuando las condiciones lo exijan, utilizar correctamente las luces, mantener una buena visibilidad y detenerse ante señales de cansancio son medidas que pueden contribuir a reducir los riesgos y hacer más seguros los desplazamientos durante la noche.