Las dark factories, o fábricas oscuras, ya comienzan a transformar la producción automotriz. Se trata de plantas altamente automatizadas donde robots y sistemas autónomos pueden encargarse de tareas como el traslado de materiales, la soldadura, la pintura y el ensamblaje de vehículos. El modelo promete elevar la productividad y reducir costos y accidentes, pero también acelera la reconversión del empleo industrial.

Durante las últimas semanas, la inteligencia artificial volvió a ocupar un lugar central en el debate tecnológico mundial. Sin embargo, en la industria automotriz, una de las transformaciones que podría tener mayor impacto sobre el empleo no depende exclusivamente de la IA, sino del avance de la robotización de las fábricas.

Las llamadas dark factories representan una evolución de los procesos automatizados que ya existen en numerosas plantas. Su objetivo es reducir al mínimo la intervención humana en las líneas de producción y delegar cada vez más tareas en sistemas robotizados.

¿Qué son las dark factories?

Las dark factories son instalaciones capaces de producir vehículos y componentes con una participación humana muy limitada dentro de las líneas de fabricación.

En estos espacios, los robots pueden encargarse del movimiento de materiales, la soldadura, la pintura y diferentes etapas del ensamblaje. También pueden intervenir sistemas autónomos encargados de transportar piezas y componentes entre las distintas estaciones de trabajo.

El concepto fue presentado por Daniele Nadalin, responsable del sector automotor y de movilidad de McKinsey en América Latina, durante una exposición sobre las transformaciones que atraviesa la industria automotriz mundial.

Durante una reciente visita a China, el especialista conoció una planta de vehículos eléctricos de NIO que ya cuenta con un sector de producción operado bajo este esquema.

Robots y vehículos autónomos dentro de las fábricas

En la planta visitada por Nadalin, los AGV (vehículos de guiado automático) trasladaban insumos hacia las diferentes estaciones de trabajo.

Posteriormente, equipos robotizados intervenían en procesos como la soldadura, pintura y ensamblaje, hasta completar la fabricación del vehículo.

Este modelo busca disminuir la dependencia de tareas manuales y repetitivas y, al mismo tiempo, coordinar de manera automática el flujo de materiales.

Para la industria automotriz, donde la precisión, los tiempos de producción y la continuidad operativa son factores determinantes, las dark factories representan una profundización de la automatización que ya está presente en muchas plantas.

¿Desaparecerá el trabajo humano?

La automatización de una línea de producción no significa necesariamente que desaparezcan todos los trabajadores de una fábrica.

El cambio implica, en buena medida, una reconversión de los puestos de trabajo. Mientras los robots asumen actividades repetitivas o físicamente exigentes, aumentan las necesidades de profesionales capaces de diseñar, programar, supervisar y mantener estos sistemas.

Entre las áreas que pueden ganar relevancia se encuentran el mantenimiento predictivo y correctivo, la programación, el control de calidad, el análisis de datos y la gestión de la producción.

Por ello, uno de los principales desafíos será capacitar a los trabajadores para ocupar los nuevos perfiles técnicos que demanda una industria cada vez más automatizada.

¿Por qué la industria apuesta por las dark factories?

De acuerdo con Nadalin, existen tres factores principales que impulsan la adopción de este tipo de plantas.

El primero es económico. La automatización permite mantener procesos productivos durante largos periodos y reducir determinados costos asociados a las tareas manuales.

El segundo es la disponibilidad de trabajadores especializados. La dificultad para encontrar personal con determinadas capacidades industriales puede acelerar la incorporación de robots en procesos que requieren precisión o demandan esfuerzos físicos.

El tercero es la seguridad. La automatización puede reducir la exposición de las personas a actividades peligrosas y disminuir determinados riesgos dentro de las plantas.

“Todavía tenemos accidentes importantes en las fábricas”, señaló Nadalin al referirse a este último punto.

América Latina ante una nueva transformación industrial

El avance de las dark factories también plantea un desafío para América Latina. La región cuenta con capacidades de ingeniería, experiencia industrial y recursos vinculados a la transición energética, pero enfrenta dificultades relacionadas con escala, costos logísticos, presión impositiva e incertidumbre regulatoria.

En Argentina y Brasil, los dos principales productores de vehículos de la región, empresarios y fabricantes de autopartes han planteado la necesidad de profundizar la integración productiva y aumentar el contenido regional de los vehículos.

El objetivo es fortalecer la competitividad de la industria frente al avance de nuevas marcas asiáticas, que pueden importar vehículos o fabricar localmente con distintos niveles de integración.

La industria automotriz entra en una nueva etapa

La robotización de las plantas se suma a otros cambios que ya están modificando la industria automotriz: electrificación, baterías, inteligencia artificial, conducción automatizada y la llegada de nuevos competidores.

En este escenario, el debate ya no se limita a qué vehículos fabricará la industria en los próximos años. También involucra cómo serán las fábricas que los producirán y qué conocimientos necesitarán los trabajadores para desenvolverse en ellas.

Las dark factories muestran que la transformación del sector automotor no solo está ocurriendo en los vehículos que llegan a las calles, sino también dentro de las plantas donde esos vehículos son fabricados.