A lo largo de seis décadas, Caminos del Inca ha construido una historia marcada por grandes pilotos, marcas protagonistas y recorridos exigentes por la geografía peruana. Desde su primera edición en 1966, el rally se ha convertido en una de las pruebas más representativas del automovilismo nacional.

En el marco de su edición 54, que conmemora los 60 años de la competencia, repasamos algunos de sus principales récords, cifras históricas y curiosidades.

Las marcas más ganadoras de Caminos del Inca

El historial de victorias absolutas tiene a Mitsubishi en el primer lugar, seguida por Toyota y Ford, que comparten el segundo puesto.

  • Mitsubishi: 14 victorias absolutas. Su dominio se consolidó durante las últimas décadas con distintas evoluciones del legendario Lancer Evolution.
  • Toyota: 13 victorias. La marca japonesa se mantiene cerca del primer lugar histórico.
  • Ford: 13 victorias. Alcanzó a Toyota tras conseguir el triunfo absoluto en la edición 2025.

Los pilotos y copilotos con más títulos

El palmarés individual también reúne nombres que forman parte de la historia del rally peruano.

Henry Bradley, el piloto más ganador

Con siete títulos, Henry Bradley es el piloto con más victorias en la historia de Caminos del Inca. Se coronó en las ediciones de 1966, 1968, 1970, 1976, 1979, 1980 y 1988.

Raúl Orlandini Dibós y sus cinco triunfos

El recordado “Anfibio” ocupa el siguiente lugar del palmarés, con cinco títulos, obtenidos en 1992, 1993, 1994, 2003 y 2005.

Un triple empate entre copilotos

El récord de victorias entre los copilotos también tiene una marca compartida. César Vidaurre, Ive Bromberg y Juan Pedro Cillóniz registran cinco triunfos cada uno.

Cifras que explican la exigencia del rally

Caminos del Inca es conocido por sus largas distancias y por las condiciones geográficas que deben afrontar las tripulaciones.

  • Más de 2.600 kilómetros: distancia promedio que recorren las tripulaciones en sus etapas cronometradas.
  • Más de 4.000 metros de altura: algunos tramos superan esta altitud, lo que representa un desafío para los motores y para la preparación física de pilotos y copilotos.
  • Siete interrupciones: la competencia dejó de disputarse en 1974 y 1975, entre 1982 y 1984, y en 2020 y 2021.

Las suspensiones respondieron a distintos contextos: prohibiciones gubernamentales en 1974 y 1975, el periodo de violencia terrorista entre 1982 y 1984 y la pandemia de COVID-19 en 2020 y 2021.

¿Por qué se llama Caminos del Inca?

La historia del rally comenzó antes de su primera edición. La idea fue planteada por Henry Bradley en 1963 y la competencia se conoció inicialmente como Gran Premio Nacional de Carreteras.

En 1968 adoptó oficialmente el nombre de Caminos del Inca, debido a que parte de su recorrido coincidía con tramos del antiguo sistema vial incaico, conocido como Qhapaq Ñan.

Con el paso de los años, la carrera también se convirtió en un acontecimiento popular en las localidades que atraviesa. En pueblos de la sierra peruana, el paso de los vehículos despertaba tanto interés que, según la tradición relatada, algunos colegios encargaban a sus alumnos registrar los números de los autos y los nombres de los pilotos.

El desafío de competir por encima de los 4.000 metros

Uno de los rasgos que distingue a Caminos del Inca de otros rallies es la altitud de sus rutas. En determinados tramos, las tripulaciones deben competir por encima de los 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Estas condiciones pueden reducir la potencia de los motores y exigir un esfuerzo físico adicional a pilotos y copilotos. La combinación de altura, distancia y variedad de caminos convierte cada edición en una prueba de resistencia y estrategia.

Eduardo Castro Yangali y una tradición familiar

La historia de Caminos del Inca también está marcada por vínculos familiares. En la edición 52, disputada en 2024, el piloto huancaíno Eduardo Castro Yangali se consagró campeón, evocando el legado de su tío abuelo, Teodoro “El Zorro” Yangali, bicampeón nacional en 1971 y 1972.

Su triunfo se sumó a una tradición en la que distintas generaciones de pilotos han dejado su huella en el automovilismo peruano.