Un informe de Lima Cómo Vamos advierte sobre el impacto de la antigüedad del parque automotor peruano. Mientras crecen las ventas de vehículos electrificados, la renovación de la flota y la infraestructura de carga siguen siendo desafíos clave.
Un vehículo con más de 20 años de antigüedad puede emitir hasta 53 veces más contaminantes que un auto moderno de cinco años o menos. La cifra forma parte del informe “Euro 6 en el Perú: la transición postergada”, elaborado por Lima Cómo Vamos con datos de la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU).
El dato pone en perspectiva el impacto de una flota envejecida sobre la calidad del aire y la salud pública. En el Perú, los vehículos ligeros tienen una antigüedad promedio de 14.4 años, mientras que en el transporte pesado llega a los 16 años. Además, algunas unidades de transporte público informal superan las tres décadas de circulación.
La contaminación del transporte y el riesgo para la salud
En Lima y Callao, el transporte representa entre el 58% y el 67% de la concentración de partículas finas PM2.5 en el aire. Debido a su pequeño tamaño, estas partículas pueden penetrar profundamente en los pulmones y afectar los sistemas respiratorio y cardiovascular.
El informe plantea que la adopción de estándares más exigentes, como Euro 6, permitiría reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) hasta en 68% y las de material particulado hasta en 80%, frente a tecnologías antiguas.
Sin embargo, la transición requiere una estrategia integral. Incorporar motores modernos sin garantizar combustibles de bajo contenido de azufre, programas de renovación vehicular y medidas de chatarreo podría elevar los costos y limitar los beneficios ambientales.
Vehículos electrificados: ventas en niveles récord
La electromovilidad también gana presencia en el mercado peruano. Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), entre enero y septiembre de 2026 se comercializaron 13,285 vehículos electrificados, un crecimiento de 83.1% frente al mismo periodo del año anterior.
Estas unidades representaron el 6.1% de las ventas de vehículos nuevos, frente al 0.7% registrado en 2021. La oferta está dominada por híbridos ligeros (MHEV) e híbridos convencionales (HEV), que no necesitan conectarse a una fuente externa para recargar su batería. Los híbridos enchufables (PHEV) y los eléctricos puros (BEV) también avanzan, aunque todavía tienen una participación menor.
La infraestructura de carga, un desafío pendiente
El crecimiento comercial contrasta con el desarrollo de la infraestructura pública de recarga. De acuerdo con la Asociación de Impulso de la Movilidad Eléctrica, el país cuenta con alrededor de 4,000 vehículos enchufables y 65 cargadores públicos y semipúblicos, una relación aproximada de 61 vehículos por punto de carga.
Ante esta brecha, algunas empresas privadas y compañías mineras —como Antamina, Quellaveco y Las Bambas— impulsan instalaciones de carga para sus propias flotas logísticas y buses de transporte de personal.
¿Qué necesita el Perú para acelerar la transición?
Entre los principales retos se encuentran actualizar la normativa para instalar puntos de carga rápida, establecer incentivos que faciliten el acceso a vehículos eléctricos y avanzar con proyectos de electrificación del transporte público.
La ATU contempla licitaciones de grandes flotas de buses eléctricos para corredores masivos de Lima y Callao. Su implementación, junto con la renovación del parque automotor y una infraestructura de carga más amplia, será determinante para reducir las emisiones del transporte y mejorar la calidad del aire.