Durante años, el sedán de lujo estuvo asociado con la imagen del ejecutivo y los altos cargos empresariales. Hoy, esa preferencia está cambiando. Las SUV premium ganan protagonismo entre los gerentes en Perú, impulsadas por una combinación de confort, tecnología, seguridad y versatilidad.

La elección, sin embargo, no depende únicamente de la marca o del nivel de equipamiento. El sector en el que trabaja el ejecutivo, los recorridos que realiza y las condiciones de operación también determinan qué tipo de vehículo resulta más adecuado.

Este cambio ocurre además en un mercado donde las SUV ya tienen un peso considerable. Según la Asociación Automotriz del Perú (AAP), entre enero y mayo de 2026 se comercializaron 56,483 SUV nuevas, un crecimiento de 51.2% frente al mismo periodo de 2025. Con ese resultado, el segmento representó el 55.1% de las ventas de vehículos livianos nuevos en el país.

SUV premium: una alternativa para el ejecutivo

En el segmento ejecutivo aparecen modelos como el BMW X5, Audi Q7 y Volvo XC90, que combinan tecnología, seguridad y comodidad para los desplazamientos diarios.

El BMW X5 cuenta con alternativas híbridas dentro de su gama, mientras que el Audi Q7 destaca por su espacio interior y capacidad para hasta siete pasajeros. El Volvo XC90, por su parte, pone especial énfasis en los sistemas de seguridad y las tecnologías electrificadas disponibles en su oferta.

Más que reemplazar completamente al sedán tradicional, el crecimiento de las SUV responde a las nuevas necesidades de movilidad de los ejecutivos. Una posición de manejo elevada, mayor espacio interior y capacidad para enfrentar diferentes tipos de recorridos son algunos de los atributos que explican su presencia en este segmento.

Cuando el trabajo exige salir de la ciudad

La elección cambia cuando el vehículo debe acompañar operaciones fuera de Lima o desplazamientos relacionados con actividades productivas.

En sectores como minería y agroindustria, así como en operaciones desarrolladas en provincias, modelos como la Toyota Land Cruiser Prado representan una alternativa orientada a condiciones de uso más exigentes.

En estos casos, características como la tracción en las cuatro ruedas, la resistencia, la confiabilidad y el valor de reventa pueden tener mayor peso en la decisión que determinados elementos asociados exclusivamente al lujo.

Esto demuestra que no existe un único perfil de vehículo ejecutivo. Para algunos gerentes, la prioridad puede ser el confort y la representación; para otros, la capacidad para recorrer largas distancias o transitar por terrenos más exigentes.

Tecnología y seguridad también pesan en la elección

El equipamiento se ha convertido en otro elemento relevante dentro de los vehículos destinados a ejecutivos.

Los sistemas de asistencia a la conducción, las alertas y ayudas para el mantenimiento de carril, el frenado automático ante determinados riesgos y las cámaras con visión de 360 grados forman parte de una oferta tecnológica cada vez más amplia.

A ello se suman elementos de confort como asientos con ventilación y masaje, conectividad y sistemas de sonido de alta fidelidad, que buscan hacer más cómodos los desplazamientos diarios.

La evolución del vehículo ejecutivo, por tanto, ya no está ligada únicamente al tamaño o al precio. La experiencia a bordo y las tecnologías de seguridad tienen un peso creciente.

¿Los gerentes también están optando por autos híbridos y eléctricos?

La electrificación empieza a ganar espacio dentro de las flotas ejecutivas.

De acuerdo con datos proporcionados por el analista en finanzas Edwin Fernández, el 60% de las unidades de las flotas ejecutivas correspondería a vehículos híbridos o eléctricos. Esta cifra se refiere específicamente a ese segmento y no representa al mercado automotor peruano en su conjunto.

El mercado general también muestra un crecimiento de estas tecnologías. La AAP reportó que entre enero y junio de 2026 se comercializaron 8,285 vehículos electrificados, entre híbridos y eléctricos, un incremento de 86% frente al mismo periodo de 2025.

La participación de estas unidades llegó a cerca del 6% de las ventas totales, frente al 0.2% registrado en 2019.

Los híbridos convencionales todavía concentran la mayor parte de las ventas de vehículos electrificados, aunque los híbridos enchufables y los eléctricos a batería amplían progresivamente la oferta disponible.

Para las empresas, el menor consumo de combustible y los costos operativos pueden convertirse en factores relevantes al momento de renovar una flota.

El gerente no necesariamente compra el vehículo

Otra transformación ocurre en la forma de acceder al vehículo ejecutivo. La compra directa ya no es la única alternativa para las empresas.

El renting permite utilizar una unidad durante un periodo determinado y puede incluir servicios como mantenimiento, seguros y otras gestiones relacionadas con la operación del vehículo.

De esta manera, la empresa puede delegar parte de la administración de la flota en un operador especializado.

La expansión de este modelo también se refleja en los planes de las compañías dedicadas a la gestión de flotas. Arval Perú, especializada en leasing operativo y gestión de flotas corporativas, proyecta invertir más de US$67 millones durante 2026 y alcanzar una flota de 7,500 vehículos en circulación en el país, según Forbes Perú.

Durante el primer trimestre, la compañía incorporó más de 250 unidades y sumó más de 20 clientes.

¿Qué buscan los ejecutivos en un vehículo?

La evolución del mercado muestra que la elección de un vehículo para uso ejecutivo está cada vez más relacionada con las necesidades concretas del negocio.

Entre los principales factores aparecen:

  • Seguridad: sistemas de asistencia y protección para ocupantes.
  • Confort: espacio interior, calidad de los asientos y equipamiento.
  • Tecnología: conectividad, cámaras y sistemas de asistencia a la conducción.
  • Eficiencia: consumo de combustible y tecnologías híbridas o eléctricas.
  • Versatilidad: capacidad para utilizar el vehículo tanto en ciudad como fuera de ella.
  • Costo operativo: mantenimiento, combustible y gestión de la flota.
  • Representación: diseño, equipamiento y posicionamiento de la marca.

Por eso, mientras una SUV premium puede responder a las necesidades de un ejecutivo que se desplaza principalmente por ciudad, una empresa vinculada con minería o agroindustria puede priorizar capacidades todoterreno y resistencia.

El nuevo perfil del auto ejecutivo en Perú

El vehículo del gerente peruano está dejando de responder únicamente a una lógica de estatus. Seguridad, tecnología, confort, eficiencia y versatilidad tienen cada vez mayor importancia.

Las SUV premium concentran buena parte de esta nueva propuesta, mientras que la electrificación incorpora alternativas orientadas a reducir el consumo y los costos de operación. Al mismo tiempo, modalidades como el renting permiten que las empresas renueven y administren sus vehículos sin asumir directamente todas las tareas asociadas a una flota.

Con las SUV representando ya más de la mitad de las ventas de vehículos livianos nuevos en Perú, el mercado ejecutivo también refleja esta transformación. El resultado no es un único “auto de gerente”, sino una oferta cada vez más adaptada al tipo de negocio, uso, recorrido y necesidades de cada empresa.